Seguro que cuando has ido a saludar a alguien, sobre todo si es en un ambiente formal o entre hombres, has estrechado tu mano derecha con la de la otra persona.

Podemos remontarnos a las pequeñas civilizaciones como origen de este gesto.

No tenían contacto con otros ciudadanos de fuera a menudo, y, cuando alguna persona llegaba a la aldea, se saludaban de este modo.

Cuando llegaban personas desconocidas, normalmente se percibían como amenaza y para dejar claro que iban en son de paz, estrechar la mano indicaba que iban desarmados.

En esas ocasiones las personas zurdas jugaban con ventaja ya que su mano ágil quedaba libre y podían atacar.

Las mujeres no tenían esta costumbre porque no eran percibidas como amenaza.

Más tarde, la costumbre siguió existiendo porque los besos a modo de saludo, en público, fueron mal vistos.

Además, el apretón de manos permitía controlar la situación y tener a la otra persona a una distancia adecuada.

Be Sociable, Share!

Almudena Larriba